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jueves, 31 de agosto de 2017

AUTOSERVICIO. PEGARSE UN TIRO EN EL PIE.

El empuje que la entidad ha decidido dar al Autoservicio tiene importantes efectos y no son los más folclóricos los que más nos preocupan. En la operatoria de efectivo, las decenas de estrategias que implican más tiempo, riesgo y coste, aun permitiendo cumplir la estadística, darían para una buena circular, como la publicada por los compañeros de CCOO. Quedarse solo ahí sería decepcionante.
 
Someter a los cajeros de la red al macabro objetivo de desviar su trabajo a una máquina que luego se podrá convertir en su barato y diligente sustituto, sin las garantías de que el cumplimiento de esa meta no va a volverse en su contra, parece una estrategia diseñada por el más cruel personaje de Juego de Tronos. Asistimos diariamente a un baño de realidad cada vez que un cliente nos muestra su perplejidad ante un cajero que le invita a no pasar de nuevo por allí, la realidad de que cumpliendo las ordenes sin garantías nos podemos estar cavando nuestra propia fosa en una cuneta.
 
¿Resulta exagerado este planteamiento crítico? Puede que sí. Seguro que si el objetivo fuera desviar cualquier asesoramiento sobre inversión o financiación a un gestor externo y más barato que atendiese a partir de ahora a nuestro cliente, la perspectiva cambiaría para mucha gente.
 
Tampoco parece exagerado si recordamos que este plan de Autoservicio, y sus “exitosos” resultados, eran una de las motivaciones para justificar el último ERE, firmado por CCOO. Los ajustes de “eficiencia”, nada desdeñables en la cifra final de despidos, se basaban en los resultados de esta campaña y la imparable transformación digital. Recordamos que este tsunami digital se medía de una forma muy objetiva: contaba lo mismo ver en el móvil por enésima vez el saldo de la cuenta tirado en el sofá de casa que formalizar un préstamo hipotecario en una oficina.
 
El plan de Autoservicio tiene su lógica, y estaría bien planteado, si se hiciese sin las urgencias que lo acompañan, ni las exageraciones con las que algunos mandos intermedios lo aplican. Es un proceso lógico, que llegará sí o sí, y que anticiparlo como se quiere, requería una fuerte inversión previa en medios actualizados. Pero claro, como en el ERE, queremos beneficios virtuales y reales inmediatos a costes limitados o mejor, como en este caso, inexistentes.
 
Incluir dicho objetivo en la RVO tampoco fue una buena idea, pues lo pone en el punto de mira cortoplacista de cualquiera que ocupa un lugar privilegiado en esta venta piramidal invertida. No acompañar el plan de un mensaje tranquilizador hacia quienes pueden ser sus damnificados es otra debilidad del plan y una grave amenaza para quienes lo deben dinamizar y a los que, como era de esperar, poca ilusión les hace pegarse un tiro en el pie.
 
Así que, compañeros de CCOO, escribir está muy bien, pero es mejor hacerse respetar.

domingo, 11 de mayo de 2014

LA POSESIÓN

El deporte suele ser un campo paradigmático al que se acude habitualmente para encontrar paralelismos con nuestra actividad diaria en las empresas.

Que si “trabajo en equipo”, que si “liderazgo”, que si “objetivos”, que si “lucha”, que si…… vamos un granero de “similitudes” que es sobreutilizado por las empresas de “coaching”.

Pero el otro día viendo la semifinal de la Champions League entre el Real Madrid y el Bayern, nos vino a la cabeza una perspectiva aplicada a nuestra empresa que no habíamos descubierto hasta ese momento.

En dicha semifinal (que como todos sabeis son dos partidos) descubrimos que la posesión esteril del balón no tiene ningún sentido si no se tira a puerta, que es mejor aprovechar las oportunidades de gol que tener el balón sin ningún resultado.

Pues, muchas veces, parece que en nuestra empresa no ocurre eso. Existe más obsesión en nuestra empresa por el “presentismo” para justificar no sabemos qué, que por valorar el trabajo realizado en el horario establecido en Convenio.

El fútbol nos muestra el camino, por mucho que digan algunos,

ES MEJOR LA EFECTIVIDAD QUE LA POSESIÓN (DEDICACIÓN)

En los grandes modelos empresariales occidentales se sabe desde hace mucho tiempo que el que amplia su horario de trabajo más allá del resto de sus compañeros es porque tiene que justificar su propia incompetencia.

NO CAIGAS EN LAS TRAMPAS QUE TE PONE LA DIRECCIÓN

(porque al parecer sobra gente, pregunten a los Contratos Relevo)

lunes, 28 de abril de 2014

SI TU ME DICES VEN ...

Parece ser que la frase “hay que trabajar más y mejor” se queda primordialmente en el primer “más”... más tiempo, más dedicación, más trabajo, más exigencia; y en cuanto a lo de “mejor”... no sabemos a qué se refiere o a quienes. Pero si profundizamos... algún responsable, saldrá mal parado

Pero ante esas exigencias queremos plantear algunos interrogantes:

“Alguien” se ha preguntado, ante el fraude por lo no cotización de horas extraordinarias ¿qué implicación tiene para los trabajadores y trabajadoras?

“Alguien” se ha preguntado, si se accidentara durante el trayecto hacia o desde su lugar de trabajo, fuera de las horas próximas al horario laboral ¿se consideraría accidente in itinere?

“Alguien” se ha preguntado, en el caso de sufrir un percance en la oficina, fuera del horario oficial de ésta ¿es accidente de trabajo?

“Alguien” se ha preguntado, en el caso de sufrir un atraco en la oficina fuera del horario laboral, ¿qué responsabilidad tendrán quienes estuvieran ocupando en ese momento las dependencias?

Y ante todo “Alguien” se ha preguntado, si es moral y éticamente correcto que nos pidan, insinúen, animen o “inviten”, a prolongar la jornada de trabajo para realizar las tareas que una mala organización, en calidad y en cantidad, hacen imposible realizar en la jornada laboral legal.

Recibir una llamada fuera del horario de trabajo, antes, era algo excepcional a lo que se recurría sólo en casos de emergencia. Ahora con las nuevas tecnologías, no es raro que mediante correos o “whatsapps” sigas enganchado al trabajo, aunque no estés en tu puesto de trabajo.

Hace pocas fechas la prensa recogía el acuerdo firmado por las principales patronales francesas de sociedades de ingeniería, informática, consultoría y estudios de mercado, con los sindicatos, por el cual se debían apagar a partir de las 6 de la tarde los smartphones corporativos, así como ignorar los correos electrónicos relacionados con su actividad desde la misma hora.

Ya nos gustaría saber en qué parte del escalón jerárquico caducan los discursos oficiales de conciliación de la vida laboral y personal y aparece el “tú verás”.En este teatrillo en el que se ha convertido nuestro trabajo, pesa más el “estar” que el “ser”.

Y luego nos extrañamos de que haya muchos más directores, que directoras. Pero ese afán de “presentismo” puede ser una buena explicación.

Los más veteranos recordamos, con añoranza, aquellos tiempos en que a las 15.10/15.15, te llamaban desde Central para avisarte de que el teleproceso se iba a cerrar. Y si tiramos de añoranza, por el contrario hay quien pretende que hagamos nuestra la letra del famoso bolero del titulo.


Debemos aprender a saber decir “no”. Por ti y por tú familia.

viernes, 10 de enero de 2014

TRIBULACIONES DE UNA OFICINA ...O MÁS

Hagamos historia: para los seguros de salud ha habido que esperar un tiempo para poder hacer la contratación, lo que suponía no poder cerrar la gestión con el cliente por no poder firmar nada, desconocer los precios finales para 2014... Ya se sabe, nuestros clientes lo último que preguntan es ¿cuánto me va a costar? (es curioso que se hagan campañas de productos que no se pueden terminar de contratar).

En Mediación de Seguros no tenían muy clara la solución, pues su respuesta era "vete probando cada ciertos días hasta que te deje hacerlo".

Cuando por fin se pudo contratar, y ya uno tiene cierta experiencia, dejas todo a mano para poder solucionar mas rápidamente los problemas que seguro, seguro surgirán.

Llegado enero ves que la prima no se carga al cliente, y temes lo que finalmente se produce, la llamada del cliente a preguntar. Iluso de ti, habías pasado consulta al CAU, a Mediación... pero nada, una vez más la respuesta se pierde en el tiempo y no acabas de conseguir una respuesta  concreta.

El cliente se preocupa, tú le tranquilizas, le dices verdades a medias o no toda la verdad, como algunos dicen que hay que hacer. (“Al cliente no hay que mentirle, pero ¿necesita saber toda la verdad?”)

Finalmente por otra oficina, que ha podido contactar con algún compañero de central, que conoce a uno, que toma café con otro... te enteras de que la respuesta supera el esperpento más kafkiano que puedas imaginar: "Es que hemos tenido tal avalancha de solicitudes de seguro que no nos ha dado tiempo (¿ehhhh?, y ¿qué esperaban? con la campaña, las exigencias, las presiones, las formas... No se
entiende,... si según los jefes eran pocos los seguros que hacíamos).
A lo largo de enero se darán de alta y vaya malo ha de ser que tengan que ir el médico este mes o necesitar una operación. Ya sería mala suerte.

Así que ya se sabe, enero es un mes inhábil para ponerse enfermo.
Pero.. ¿aún así se facturarán doce meses por el año?.

Estupor, miedo, incredulidad... perplejo y periclitado(*) es  como te quedas al oír esto.

Nuevamente, haciendo uso del párrafo anterior, le cuentas al cliente la película del Hobbit, pero como él ya la ha visto te dice que “mira, paso de Caser, aprovechando que también me han cargado mi Adeslas de toda la vida sigo con ellos y paso de nuevas experiencias en temas de médicos”.

Lo importante es vender. ¿Sin precios?, ¿sin servicios? ¿sin apoyo?.

“Torea con los clientes, pero consígueme resultados”. Luego, si hay quejas o problemas, ya estás tú para dar la cara.

Profesional, todo es muy profesional.
Y mientras tanto siguen apretando.