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jueves, 5 de abril de 2018

UN POQUITO DE VERGÜENZA

En esta nuestra sacrosanta casa que es iberCaja Banco nos encontramos habitualmente con situaciones que entristecen e indignan.

Ya hace tiempo que no escandalizan las convocatorias de reuniones fuera de horario. Reuniones que aportan poco valor añadido a nuestra organización, reuniones que “hay que hacer” aunque sea para no decir nada nuevo y que, en muchos casos, solo sirven para desmotivar.

Entre el despropósito y la perversidad se mueve lo último que nos llega desde algunas zonas de Madrid:

CONVOCAR FUERA DE SU HORARIO A PERSONAS CON REDUCCIÓN DE JORNADA

Se nos llena la boca de “sensibilidad social” entre los valores de iberCaja, pero a la hora de la verdad...

Se dice en la Convención de Directivos que nos aprecian, pero a la hora de la verdad...

Sabemos que a los directores de zona que perpetran estas ideas, la legalidad laboral se la “refanfinfla” (ya veremos qué ocurre si existen sanciones de Inspección de Trabajo) pero debería darles vergüenza sabiendo que una reducción de jornada es un derecho, pero va acompañada de la subsiguiente reducción salarial.

Por otra parte, la responsabilidad de que las cargas de trabajo por bajas o ausencias de los empleados sean soportadas por el resto de los compañeros no recae en los ausentes sino en esta empresa que no cubre bajas, mucho menos ausencias. Es hacia los responsables hacia donde debemos dirigir nuestra indignación que son los que permiten estas situaciones.

Si, al menos, los equipos volantes tuviesen una dotación tanto cuantitativa (número de empleados asignados) como cualitativa (apoderados) y, en algunos casos, no fueran secretarios de los directores de zona y sufrieran sus caprichos...

No es tan difícil, pero tiene que haber voluntad y responsabilidad, dos cosas que nuestros directivos no tienen.

BASTA DE PALABRAS, TOMENSE EN SERIO LOS RECURSOS HUMANOS

lunes, 31 de octubre de 2016

PASADOS DE LA RAYA


Todos al suelo, si no es vuestra intención interferir en la trayectoria de un botellín de agua lanzado en dirección horizontal. Y es que a algunas reuniones hay que asistir con los cinco sentidos. Aunque sean por la tarde, se conviertan en largas y repetitivas sesiones, estate alerta o te espabilan a botellazos.

¿Puede ser una actividad de riesgo pedirse una reducción de jornada? Pues sí. Equípate como si fueras a internarte por la jungla del acoso laboral, vacúnate contra la incomprensión y ponte entre los dientes el último recibo de un sindicato decente, si piensas aventurarte a pedir una reducción de jornada para poder mantener tu vida familiar con un mínimo de cordura. A partir de entonces empieza la cuenta atrás: traslado en tres, dos y

Pero si eso de conciliar no es lo tuyo y lo que te va es desaparecer del mapa y vivir en una oficina, te podemos ofrecer un sitio con un color especial. “Despediros de la familia el lunes, porque hasta el viernes no os van ver” es una consigna que se lanza con cuartelera vehemencia en alguna reunión.

Todo esto que contamos no pasa en una maquila centroamericana o una explotación minera esclavista del Matto Grosso. Esto es solo una muestra de algunas ocurrencias que llegan a nuestros oídos y que, sin ser la norma en la casa, tienen un carácter reiterado entre sus protagonistas, envueltos en una sádica espiral que vincula miedo y resultados por encima de leyes, derechos, salud o un mínimo respeto al prójimo.

Mientras estas actuaciones se amparan en el miedo, la soledad y la resignación de las víctimas, su escalada no parece tener fin. Pero existen, están en el ambiente y algunas hasta se pueden comprobar sin mucho que escarbar.

No vamos a pedir el escarnio público de nadie, como hace algún iluminado difundiendo entre su zona largas listas de empleados con bajas cifras comerciales. Nos basta con que a alguien le lean la cartilla y lo reciclen, si se puede. Y si no, al orgánico.

viernes, 22 de abril de 2016

DERECHO A LA REDUCCIÓN DE JORNADA

La Ley para la Igualdad elevó a la categoría de derechos los diferentes instrumentos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral con el fin de fomentar la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares  y evitar toda discriminación basada en   su ejercicio.

Lamentablemente, muchas veces las empresas no son conscientes que los trabajadores y trabajadoras rinden más cuando las necesidades personales y familiares están cubiertas y actúan de forma irreflexiva dejando la gestión de las plantillas en manos de responsables que no han aceptado el cambio social operado en las últimas décadas y, muestran un elevado grado de intransigencia en el ejercicio de estos derechos.

Prueba de ello, es que últimamente nos llegan incidencias de empleados (normalmente, empleadas), que disfrutando de su derecho a REDUCCIÓN DE JORNADA por cuidado de hijos o de familiares, se ven absurdamente presionadas para que de una forma u otra renuncien a este derecho, o en el mejor de los casos se transmite la idea de que por disfrutar del mismo son malas trabajadoras y compañeras.

Resulta, si cabe, más doloroso cuando estos ataques vienen desde compañeros de su entorno más próximo (departamentos u oficinas). Por ello debemos aclarar algunos conceptos:

- La REDUCCIÓN DE JORNADA es un DERECHO IRRENUNCIABLE alcanzado por los trabajadores desde hace más de 30 años. No podrá limitarse por imposición de la empresa.

- Es un derecho que No es Gratuito, pues supone una reducción proporcional del salario del que lo disfruta. Es decir, nadie regala nada a nadie.

-  En caso de que la Inspección de Trabajo advierta que un trabajador acogido a la REDUCCIÓN DE JORNADA, se ve obligado a realizar prolongación de jornada, la sanción a la empresa puede derivar en FALTA MUY GRAVE y luego la empresa puede depurar responsabilidades con el autor de los hechos.

El Coste REPUTACIONAL para la empresa, si se hace pública la obstaculización a los trabajadores y trabajadoras del ejercicio de este derecho, puede ser desastroso.

Está claro que si hay oficinas, con trabajadores disfrutando de la reducción de jornada, con dificultades para sobrellevar las cargas de trabajo, la culpa no será de estos trabajadores sino de la propia empresa que no puede o no quiere dar solución a las oficinas o por lo elevado de dichas cargas en sí mismo.

Si algún trabajador o trabajadora siente menoscabado el ejercicio de este derecho o de cualquier otro, que no dude en ponerse en contacto con nosotros para tomar las medidas necesarias.

DEBEMOS DEFENDER NUESTROS DERECHOS, NO PISOTEARLOS NOSOTROS MISMOS